Benito del Pliego

 

España, 1970. Ha publicado los poemarios Fisiones (Madrid, 1997), Alcance de la mano (Nueva Orleáns, 1998), Índice ( Valencia, 2005), Zodiaco (Bogotá, 2007) y Merma (Madrid, 2009). También ha explorado la vertiente objetual de la poesía. Entre 1993 y 1998 participó en Madrid en el proyecto grupal de artes plásticas y poesía Delta Nueve. Traduce y escribe ensayos sobre otros poetas de su interés (Juan Larrea, Antonio Gamoneda, José Viñals, Ana Becciu, Gertrude Stein…). Es profesor en el Departamento de Lenguas Extranjeras de Appalachian State University, en Carolina del Norte. (Foto: Celia Romero)

 
 
 
   
 
   

 

Índice

 

B (a Olvido García Valdés)

 

Recuerda la extrañeza del pie desnudo, moreno, de piel casi quemada; después piensa en sus ojos al hablar de la muerte de Alberto. Luego, superpuesta en la memoria, confunde la imagen, y así, al recordar su pie, ve brotar su llanto.

 

D (a Juan Larrea)

 

Con el hacha ceremonial lo disecciona y tiñe su cuerpo con la sangre. En el mismo sacrificio civiliza y espanta. Su arma es un sexo, una serpiente, un emblema de poder, una palabra. «Alguien —piensa Mama Huaco— vendrá después a interpretar mi hazaña».

 

E (a María Gabriela Alemán)

 

Decrece roída por ánimo y verdad que menosprecian. Uñas y cabellos caen y se pierden como los minutos del día. Al contrario que el polvo, que da peso a las cosas con su abrigo y su velo, la luz en que se ve la despedaza.

 

L

 

Mira y reconoce. Adscrito en la radiación que los comprende y los hace comprensibles, lo pequeño se hace vasto, interminable. Su gesto se repite, pregunta y responde siempre lo mismo.

 

U

 

Tropiezo tras tropiezo se alza, y aunque no regresa al camino por donde llegó, y nunca termina, traza en cada lugar un sentido. En la interrupción intuye su origen, y en la meta dice que la meta no existe.

 

Y

 

Ser más sutil, granar bajo las muelas. Grietas y cortes sin lección ni futuro. Este es el proceso y la causa de las causas: la nada del estar, y del estar la nada. Como letras, que sílaba a sílaba forman palabras con un solo sentido.

 

Z

 

¿Quién fue? ¿De dónde vino? Nada de lo suyo le sirvió. Y sin embargo, todo habita en ella, mira y se siente mirada. La espuma la derriba. La espuma que la derribó, la restituye.

 

 

Fragmentos de Índice [Germanía, 2005] © Benito del Pliego