Elisa G. McCausland

 

España, 1983. Nació en Madrid. Es periodista licenciada por la Universidad Complutense de Madrid. Trabaja escribiendo sobre cosas demasiado serias. Prepara su tesis sobre la representación femenina en el cómic de superhéroes y publica collages narrativos en el fanzine Rantifuso. También ha colaborado con el programa El Séptimo Vicio de Radio 3. Blog

 
 
 
   
 
   

 

El Mundo Feliz de Brieva

 

 

FUTURO, escurridiza entelequia en nombre de la cual el hombre moderno hipoteca los sucesivos presentes de que va disponiendo.

RECREO, volver a creer.

WHISKY, actividad a la que entregarse para olvidar lo anterior.

Enciclopedia Universal Clismón – Miguel Brieva

 

 

Dejarse caer por el agujero de gusano para llegar al otro mundo de Miguel Brieva sabe a cuentos de Calvino y a novelas de ciencia ficción. Stanislav Lem estaría orgulloso, sus juguetonas críticas de obras que no existen y sus espejos deformados comulgan con las imágenes distópicas de este autor ácido, crítico e inconformista que, ya desde párvulos, quedó marcado por Los tres bandidos de Tomi Ungerer, y por la línea clara franco-belga -Spirou y Fantasio, Marsupilami, Astérix, Tintín-.

Los mundos posnucleares y el realismo sucio llegaron con la adolescencia. Horacio Altuna y Carlos Giménez, primero. El indie americano, con Robert Crumb a la cabeza, después. Dicen de su trabajo que recuerda a El Roto. A él le place la comparación. Y, aunque se denomina a sí mismo dibujante, la duda persiste al leer sus viñetas, porque en ellas hay sátira política y crítica social ¿Ilustrador? ¿Humorista? Escribe y colorea, también rotula. Devora libros de ensayo –se alimenta de realidad(es)– para luego golpearla(s) con contundencia. Porque Miguel Brieva cree en la ficción como forma de combatir «esta realidad disonante y desquiciada». No obstante, tomar parte y atravesar el espejo es inevitable cuando te cogen de la mano Borges, Perec o Cortázar; pero también Bob Dylan, Arthur Rimbaud o Robert Crumb.

«Dentro de la vinculación a lo político querría creer que tiendo a lo universal», es un deseo formulado con los ojos cerrados y los puños apretados. «Dylan era un receptor cósmico del estado anímico de su tiempo, pero no era consciente de ello. Como Rimbaud. También Crumb». Pero Brieva es de otra especie -medida, pausada, calculada-. «Yo soy más consciente de lo que hago, más previsible. No soy tan punki y rebelde en esencia. Tengo un objetivo y busco un resultado». Esa meta está hecha de compromiso y espíritu crítico, un espíritu que concibe la creatividad «como algo tan íntimo, tan personal, que venderlo al mejor postor es prostituirlo».

De ahí que optara, en sus inicios, por las carreteras secundarias. Su obra nace de la pasión –por aprender y subvertir-, solo así se explica su determinación. Propuestas para no hacer y Dinero fueron sus principios autoeditados. Después llegaría la primera división con Bienvenido al mundo. Enciclopedia Universal Clismón (Reservoir Books, 2007) y El otro mundo (Reservoir Books, 2009). Ahora planea dibujar para los más pequeños y no me extraña. Como Alicia, la curiosidad empuja a este autor a tierras extrañas y ficciones por explorar.

 

Ficciones espe(cta)culares

 

No tenemos necesidad de otros mundos. Lo que necesitamos son espejos. No sabemos qué hacer con otros mundos. Un solo mundo, nuestro mundo, nos basta pero no nos gusta como es. Buscamos una imagen ideal de nuestro propio mundo.

Solaris – Stanislav Lem


Lem, Huxley, Ballard. Distopía, bisturí y las tripas de la realidad. Brieva bebe de estas miradas –periféricas, lacerantes- que le ayudan a «tratar de aprovechar todas las vías de la imaginación». Entiende las historias de ciencia ficción como «revisiones de lo humano». El futuro es presente en sus dibujos intuitivos, extrañamente costumbristas; deliciosos, saturados. Y el comentario político se hace inevitable.

El mundo como ficción elaborada. El imaginario del consumo y la sociedad del espectáculo vertebrando nuestros días en torno a un relato, prosaico y pobre. Muere el espíritu crítico. Algunos cuentacuentos buscan otros caminos. Conscientes de su responsabilidad, se alimentan de simulacros para combatir lo que Brieva califica de «monstruosa crisis creativa». Hay que volver a la raíz, a la esencia, dice. Música, poesía y filosofía. Cita a sus bastiones Agustín García Calvo y Chicho Sánchez Ferlosio. También a Pessoa, a Bolaño, a Antonio Machado, a Juan de Mairena. Recomienda un fanzine literario «enorme», Vacaciones en Polonia ¿Y en el mundo del cómic? Beto Hernández, Daniel Clowes, Joan Sfar, David B. Renovadores y supervivientes. Como todos lo que todavía creen en el cambio. Como él. 

Zzzzz, ingeniosa onomatopeya que representa el sueño en un cómic y que parece indicar que, por el momento, aquí acaba todo.

 

© Elisa G. McCausland