Laura Lobov

 

Argentina, 1978. Nació en Buenos Aires. Ha publicado Balneario (2003), Las cosas a descansar  (2004), El Zeide (2006) y La casa de la abeja (2007). Sus poemas han sido inlcuidos en antologías como Última Poesía Argentina (Buenos Aires, 2008), Poetas argentinas. 1961-1980 (Buenos Aires, 2008),  El decir y el vértigo. Panorama reciente de la poesía hispanomaericana.1965-1979 (México, 2005), 18 Poetas-Antología de poesía latinoamericana (Perú, 2006) y Taquigrafia para principiantes (Buenos Aires, 2002).

 
 
 
   
 
   

 

Pájaros que se posan sobre una antena

 

Ciclo

 

Cuántas palabras para nombrar el verde

agua, musgo, esmeralda

botella, seco, inglés. Hojas, ramas,

pequeñas espinas, helechos como encajes,

lianas, yuyos. Hace tiempo llovió

y una gota se estira y queda en la punta seca de la hoja

el suspenso

del tiempo detenido

algo que no pasa

la gota espera, se agranda, se hace más y más redonda

desde arriba, llega otra

la alcanza, se tocan, se unen y

se separan, la primera cae.

El movimiento se reanuda

por un segundo, pero luego

otra gota suspendida

sobre la punta seca de una hoja.

En la tierra húmeda un pequeño pozo

marca el rastro invertido del agua.

 

 

Una foto

 

Un nene

pelo largo túnica blanca

busca piñas en un jardín

se agacha

levanta la tela con las manos

y arma una pequeña bolsa

sobre sus rodillas

se ríe y dice

“sácame una foto, señor”

 

 

Palenque

 

Lo que no podemos saber

es la verdad del guía,

cuánto

de lo que dice conoce:

propiedades de las hojas, especies,

nombres científicos y los secretos

de antiguas civilizaciones

la historia o un decorado que hoy elegimos.

Acá estamos, en la humedad

sucios, emocionados;

el guía

se agacha y mueve la tierra con la mano

nos da dos pedazos mínimos.

Caminamos con el puño cerrado bien fuerte

escondiendo el tesoro.

“Vasijas” decís y yo en silencio me imagino

la vida en otro tiempo

El uso

que podría darle a eso

si todos los pedazos estuvieran unidos.

 

 

Pequeños accidentes a la hora de la siesta

 

Donde había un lago

hay ahora una ciudad enorme,

una pista de hielo

y coches que van y vienen.

Donde no había nada

hay ahora un lago

los peces cultivados ahí

como manzanas o papas y luego

asados en una pequeña cocina

la sartén negra por el fuego, la casa

tan chica y tan grande. Una tarde

la camioneta se fue camino abajo

sola,

moviéndose por su propio impulso

y atropelló a una mujer

en el calor del pueblo.

Ahora, sólo se puede conducir

a velocidad mínima y los niños

ya no corren ni juegan

como si el peligro

de la animación espontánea

fuera un fantasma que puede aparecer

en cualquier rincón de la sierra.

 

 

Follaje

 

Allá no sé, pero acá

hay lugares donde aparecen las cosas. Mirás

y son pisos y pisos y en el medio

la luz. No es fácil de decir

fronda o follaje, pero así

el verde sale de cualquier lado,

como una acumulación, una ola

con su poder

que arrasa. Piedras,

rutas, civilizaciones

van en ese río que las parte

en varios pedazos. Vemos un indicio

ahí o del otro lado. Nada es recto, un camino

de hojas pisadas y tierra.

 

El sol pasa y resplandece. El agua cae

como si fuera la última vez. Un punto

que nos acerca al tiempo

en que todo se junta y crece.

 

 

Del poemario inédito Pájaros que se posan sobre una antena © Laura Lobov