
Anatomía de las matrioskas
opus tessellatum
Estoy hecho de teselas, teselas sin argamasa de unión
Quizá pasarán algunos años antes de verme totalmente
uniforme, pero hasta entonces no seré más que un resto
arqueológico
Antes los niños podían jugar con las piezas de mi puzzle,
formar mi nariz, arrancarme los ojos, amputarme una mano,
pero sus padres les regañaban y dejaron de divertirse conmigo
Y me duelen sus pellizcos zurdos
Ellos creen que se llevan algo de mí, pero les está prohibido
coger cosas del suelo Siempre se cansan y yo no lo entiendo, nunca sabré por qué
tienen que dormir la siesta Ahora ya no están, por eso duermo con la luz encendida, pues
quizá vendrán a recoger sus zapatos, sus juguetes y la pieza que le falta a mi rompecabezas
tribulaciones ovinas
que los métodos del pastor eran algo heterodoxos
ya lo sabíamos
también que sobraba detenerse en el espacio, tamizado
de piedras por su acento argentino
---------------no importaba demasiado:
estaban los cinco minutos de la comida para pastar
las nubes, la sobremesa para expandirlas; luego vendrían
------------------------------------------------[las tormentas
cuando llovía, el pastor nos acariciaba
el estómago, nos estampaba antologías lúdicas,
nos besaba los ojos,
nos tapaba con las manos -la sobrehidratación
es un arma de doble filo-
los días no hacían daño
porque cada vez el pasto sabía más a ozono
hasta que el paladar se quejase
---------------no importaba demasiado:
estaban los cinco minutos de reserva para descubrir
que el Sol podría ser un postre delicioso
pero el pastor era reacio a las indigestiones
y no aparecía ----------------------llovía mucho
el camino era muy liso y resbalaba
nuestros pasos iban descompasados
los esquemas eran demasiado sólidos
las nubes nos habían sentado mal
------cómo entender entonces que nos sobrecogiera la calma
--------------------cuando surgió Dolly encima de nuestro pasto
-----------------------con el Sol en las manos
-----------------------dispuesta a servírnoslo como quisiéramos
-----------------------dispuesta a decirnos sonriendo:
--------------------“Aquí, tú eres el King”
ley de gravedad
Mi inocencia desgarra sombras incoherentes
de tus movimientos
Me lo ha dicho el miedo
Sé que estás igual, porque eres la masa que le falta al peso,
esa lagartija sin rabo que tiembla mientras yo, tu cola inerte,
intento renacer en cualquier seco asfalto, en cualquier parte
Las sábanas siguen oliendo a asfalto mojado y soplo
Soplo
Tú te masturbas con arena y risas, aunque
el miedo también hable contigo, te salude y vierta sobre ti
frases tópicas (¿cómo va la vida?) que esnifo de un pecho
de escamas de piel de gelatina de viento, de arena
Siento la bilis del papel chorreando en mi cara
-libertad, dirías tú-, tibia y muerta -litteralmente-,
derramada por él por equivocación por gozo.
Soplo. Tú juegas con piedras y carcajadas místicas
que hacen eco en una bóveda cuadrada de ausencias
místicas, míticas, sísmicas (¿y los tuyos?)
Ardiendo lentamente me consumo, ante tus ojos
licuados por la sospecha
Bebo
Soplo
Sigo siendo esa lagartija sin rabo a mitad de su compostura
pero (¿qué piensas hacer?), odiado, odiando
Lo que empieza por pena termina con pena,
eso el miedo no lo sabe
Quizá el teclado caliginoso y yo seamos tu víbora,
pero el veneno de tu lengua coagulada en verso mata
Mata
Soplo
Con los ojos zurcidos entre las telas de tu asombro,
como esa cosa (rimbombante) que te pregunta por mí
El pecho menguante, la órbita cúbica
Con el estómago lleno de vacío y las manos rotas,
cayendo por el pozo de lo previsible,
sabiéndote vivo y riéndote del suelo que me espera
Mas ahora tiemblo, como péndulo de carne al ritmo de
tus palabras incoherentes, vibrando en este espacio
Sintiéndolo
Sabiéndote molécula en el aire,
desintegrándome,
mientras sólo soy celo y aceleración
Soplo
Del poemario Anatomía de las matrioskas [2008] © Javier Montoro
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