
Ruido horrible
Tés (p)
-Descripción…
-Una garganta rosada,
los ojos como de coliflor,
cabello a los hombros,
de un lado,
y a la mitad del cuello;
del otro,
la risa de pájaro precioso,
pequeña como rascacielos,
con cangrejos de amatista saliendo por la boca
y un lunar en el centro de su espejo.
Ruido horrible
Si un sonido vale más
que dos millones de luciérnagas
en un campo sin verdor alguno;
si un par de palabras pronunciadas
por el centenar de ciegos que me escuchan
son motivos para la
violencia;
si un poema incomprensible
tiene peces
en todos sus versos,
entonces prefiero
siempre confundirme con el ruido inmóvil
de las estaciones
Juan
Hablo de la vida que se esconde bajo la vida
Este sótano de ladrillos cotidianos, pequeños,
más tangibles que toda la luz que se queda afuera
Yo
que no soy personaje, ni una historia,
pico ajos aquí
Los echo al sartén y me perfumo todo el cuerpo
Hago té de cualquier color
de cualquier temperatura
y me lo dejo caer encima con dolor, a veces,
o con la tranquilidad idiota que me contagian los relojes
Con mala gana, con mala postura,
abro las cortinas para que entre el sol
y me dé la sensación de estar viviendo
como viven las ventanas cuando no las molestamos
con nuestro deseo de mundo
Mira
Cuando llega el hambre
se siente un dolor morado
como de volcán estúpido
o de puerta abierta en medio de la madrugada
Pajero
-¿Pero qué tiene de bonito que la gente se masturbe?
Todo.
Imagina un río espeso
que se congela
en medio de su minuto más ruidoso;
se congela y luego,
segundos milimétricos después,
comienza a avanzar otra vez
con la fuerza de un planeta.
Y en ese río nadan unas truchas doradas
a miles de kilómetros de profundidad.
Nadie nunca ha mirado esas truchas.
Alrededor no hay árboles, ni pescadores;
tampoco hay pequeñas embarcaciones sobre él.
Lo que sí hay son aves.
Muchas, muchas aves.
Todas las nubes que vigilan el río
avanzan como trenes porque están hechas de aves,
no de vapor.
Aves de tantísimos colores
que forman nubes blancas
y acolchadas
que corren presurosas,
guiadas solamente por el sonido límpido de la corriente.
Mar
Se detienen las fotografías por tanto humo.
Todo limpio, escalante y blanco el humo,
como el humor de las langostas.
Poemas
inéditos © Javier Elizondo
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