José Alcaraz

 

España, 1983. Nació en Cartagena. Piscis con ascendente poeta, autor de los poemarios Usted está aquí (Premio Murcia Joven 2007) y La tabla del uno (inédito y autoextensible). Ha publicado poemas en revistas como El coloquio de los perros y Antaria. Participó en el festival Ardentísima y de vez en cuando lea sus poemas donde puede y se da permiso. En la bitácora Como no iba diciendo comparte distintos géneros literarios con los pormenores de un blog personal. Blog

 
 
 
   
 
   

 

Continuará

 

 

Por ejemplo

 

¿Te imaginas que Dios existe,

y que al buscar en Google la palabra Universo

no lo reconoce ni de milagro?

 

Asusta suponerlo:

si también los dioses tienen amnesia,

¿qué dèjá vu ancestral

hará que vuelvan a creer en nosotros?

 

 

Lapso

 

Un desacato a la aventura tuerce la esquina del aburrimiento (a partir de ahora habrá una esquina por cada minuto en que no se piensa) y me sorprende con la luz apagada, escuchando cómo bostezan los átomos de la noche y cómo yo, acostumbrado a mí, nuevamente aprendo a quedarme más solo. El aire tiene cuerpo de mujer y la música de una fiesta lejana, huele a cajones llenos de ropa doblada sobre el mes de septiembre. Y claro que han tocado a la puerta mil veces, pero he ido a buscarme sin éxito. También he inventado un discurso, un manifiesto para darse la razón a sí mismo: inspirar hondo y espirar islas desiertas a las que sólo llevarse la propia vida.

La Tierra me ha llamado por teléfono. He contestado que aquí no es.

 

 

Punto ciego

 

Un día sales de la ducha,

hay algo de vapor

y limpias el espejo.

Pero vuelve a empañarse,

comienzas

a desaparecer en la niebla.

 

Entonces puedes

no pensar en nada

o, por el contrario, morir

escasamente, aceptar

algunas condiciones.

 

 

Penúltimas felicidades

 

Justo ahora, en vísperas de nada,

me divierto inventando los preámbulos

que rodean al día,

las sucesivas piezas de futuro

que, una vez olvidadas, se amontonan

en los atolladeros del pasado.

 

Imaginar evade,

pero todo se rompe

cuando hay que levantarse de la cama

y comprobar que el mundo

es más alto en persona.

Por eso, antes de que no haya tiempo

y la mañana ceda,

voy a poner a salvo mis penúltimas

felicidades.

 

 

Poema 007

 

Tú que me estás leyendo,

ya tienes media culpa

de este poema.

Te has ganado el permiso,

la licencia para matar

cualquiera de mis pensamientos,

porque ahora también son tuyos.

Pero, cuidado,

piensa que cuando me abandones

tus recuerdos serán

las huellas de este dulce crimen,

y sólo yo,

arrugado entre las palabras,

el cuerpo del delito.

 

  

Pensamiento

 

El amor se hace amor en el recuerdo

al igual que los hombres se hacen hombres

en su reflexión.

 

 

Continuará

 

He resultado ileso, amigos míos,

de mi último bajón (a los infiernos):

he resbalado

en la calle Estafeta,

mojada por las cosas de la vida

y del querer, de nuevo;

y unos cuernos de toro y de presagio

rozaron mi destino,

pactaron con la muerte

a mis espaldas, sin tenerme en cuenta.

Ahora sé que sigo vivo porque

mi corazón derrama, dice cosas,

pregunta

por todo el tiempo fuera;

y también porque sé que mis palabras

han renacido de los ceniceros

por los sueños que no pude fumar.

 

 

Poemas inéditos de La tabla del uno y Usted está aquí [Libro MurciaJoven, 2007] © José Alcaraz