
La idea era irnos aún niños
Fátima, tras las ventanas del bus
A mis padres:
…también la decisión de quedarse
es una partida…
Gösta Agren
Cuando Baal se pudría de la tierra en el oscuro seno,
ya era el cielo tan grande, tan lívido y sereno,
tan joven y desnudo, tan raro y singular
como lo amó Baal cuando vivía Baal.
Bertolt Brecht
Nosotros no vamos a estar aquí siempre.
Pero anidamos una salvaje esperanza en ti.
--En tu no olvidarnos.
Parida nuestra, presente en la similitud de todas las llagas;
para hacerte justicia, habría que sitiar los vientos
que parecen desbocarse en mi interior.
Rezar para que, ofuscada en la certeza de un lugar ajeno
—ya sin acordarte de un idioma que fue tuyo al menos
en la mitad de tu sangre—,
no arguyas, no disgregues.
Desunión y espanto hay en todo rincón y sin embargo,
el cielo que hoy nos cobija, es el mismo cielo gris
--------del que tú sobrevives.
Asamblea
--Ayer emigró Jonás
y se dio una confluencia hermosa.
-------------Al alba,
la voraz multitud
—socavada por el vaho matinal—
--cedía a la rabia del adiós.
--Qué más puedo decir.
------Éramos solo seis pero el llanto nuestro
despertó a vecinos y a vigilantes por igual.
El sendero hacia Puerto Salinas
--Ojalá los recuerdos perduren lo suficiente
como para escribirte esta oración.
-----No será igual a aquella voz que irradiabas
mientras introducías el disco, tratando de hallar cadencias
—tienes razón, hay pocos como ellos, es innegable—;
¿a quién se le ocurre evocar un sonido de hace tantos años,
sintiendo las mismas ganas de cambiar al mundo
con una convulsión en la boca, de países e idiomas
que nada tienen que ver con nuestras verdades?
¿Acaso alguien te arrojaba monedas al tañer versos así?
¿Qué tuviste que fingir en esas cuerdas?
Epifanía de J. Schübel
Sé que vi como una luz el espanto en tus ojos
perdida en la turba de otros ojos tan discretamente agresivos
que solo buscaban llevarte de la mano a espaldas del bar
para allí empujarte una y otra vez, hermosa y sedada,
hasta que te avergonzaras de decir no.
Los nuevos destinos son como raíces
la ciudad está en el hombre
casi como el árbol vuela
en el pájaro que le deja
cada cosa está en otra
de su propia manera
y de manera diferente
a como está en sí misma
Ferreira Gular
A los hombres que juzgan su ciudad como la más hermosa
—fisonomía de pura estría alumbrada bajo la escarcha nocturna—,
con sus vientos sofocantes y maltrechos, mi oración.
Vasto es el tiempo que hemos habitado aquí a pesar de la asfixia,
de estas cuatro paredes que tapizan el infierno con nuestra piel
-----------------------a cada intento por dormir.
Avernos afines —te soy franco— se dan en mi hogar;
el mismo celaje de moscas agresoras luchando por una sangre
--------------------------------------------jamás vista.
Inclusive hay trazos que no me son ajenos,
---------------que he buscado encarar
lo que mora en las llanuras me insta a conciliar mi crianza.
Del poemario La idea era irnos aún niños [Estruendomudo, 2008] © Oliver Glave
 |