Mara Pastor

 

Puerto Rico, 1980. Nació en San Juan. Actualmente dicta clases de literatura y cursa un doctorado en la Universidad de Michigan. Es autora de los poemarios Alabalacera (Terranova, Puerto Rico: 2006) y El origen de los párpados (Edición artesanal, México: 2008). Ha colaborado en diversas antologías y revistas tales como Katatay  (Argentina), Diálogo  (Puerto Rico),  Letra en Ruta  (Princeton) y  Transverse  (Canadá), entre otras. Su obra poética ha sido parcialmente traducida al inglés, francés y catalán. Blog

 
 
 
   
 
   

 

Dos series

 

 

Copos para detener el tráfico

 

primer copo

la ciudad es a prueba de incendios

sin embargo,

tiro la colilla en la nieve

y la piso para que mi fuego

se disipe sin culpa.

 

segundo copo

los copos deberían llevar otro nombre

como rosa de hielo, hexágono polar,

espejo de telaraña, blancura en su forma más simple.

un copo debería ser una palabra compuesta

porque un solo copo tiene seis extremidades

a la misma temperatura que lo hacen perfecto,

poco más que pequeño, frágil, cautivo de sí.

 

tercer copo

sin la ciudad no podríamos

decir que son las once de la noche

pero el reflejo de la nieve de la luz en la nieve

de la luz de la nieve en las nubes que nevarán

podría bien decirnos que está amaneciendo.

 

cuarto copo

soy nieve trabada cuando me tocas.

 

muñeca de nieve en el camino

ella se cruza con el ciclista

que pedalea entre los baches semi-

derretidos del barrio e imagina

que los eventos suceden cuando las ruedas

dejan el rastro cursivo de su prisa

-como migajas de pan para el camino de vuelta-

en la inminencia climática.

 

quinto copo

frío. abrigo. blanco. orejeras. humectante. sed.

hielo. nieve. pala. té. sal. guantes. luz. todas escritas

en el portal de la casa, debajo de la alfombra.

 

sexto copo

mecerse en un columpio congela, pero los niños

siguen yendo al parque.

 

 

Tu viaje a Egipto

Its past was a souvenir.

Wallace Stevens

 

i.

 

Es tu cumpleaños

y en el Cairo te dicen

“we like Americans”,

y tú me dices

“nunca vengas a Egipto”

porque hay varios

nombres para el asalto.

 

Cuántos colmillos

más sobre nosotros

-dicen todos a coro-.

Cuentas que un solo hombre

triste en una tienda

de artesanía turística

 

que supo que eras hijo

de otro hombre triste en otra tienda

de artesanía turística

 

sentado en su puesto

de baratijas (papiros y nefertitis allá

garitas y ranas acá)

esperando que alguien

le converse,

-------------no por el afán

de las mercancías, sino

para olvidar que se está ahí,

que este solo hombre

te regaló tu nombre

escrito en egipcio sobre un papiro

el día de tu cumpleaños.

 

Te regaló tu nombre.

Simetrías del mercado

global, -o la arena hace

lo mismo en todas partes-

por donde se fugan

la soledad y la depresión

de los señores

que no pidieron dedicarse

 

al turismo. Fuiste a Egipto

y la anécdota más tierna

es esta foto que me enseñas,

el retrato con este otro padre

y asombrada te digo

que se parece al nuestro.

 

 

ii.

 

Me trajo de Egipto

un pequeño gato de cerámica

sabio como la sombra de los siglos,

un escarabajo rodeado de colores,

una pequeña muerte, y un papiro

de tumbas, un marcador

con alfabeto ideográfico.

 

Mi hermano dice que nunca

se sintió tan acosado como allí.

 

Migajas para turistas

es invertir el orden

de algunas visitas,

 

hospedar sin prometer

a cambio la insidia de las voces.

 

Poemas inéditos © Mara Pastor