
Ocho
hoy es uno de esos días en los que el aire se vuelve negro como un castigo y los pies reasfaltan sus plantas antes de salir a morir al pavimento
puede que esté aquí el infierno y no acabemos de darnos cuenta
o que las horas
arrutinadas
se colapsen y den a luz cánceres de sol hecho noche
pese a todo cabe pensar que no es aquí donde acaba nuestra andadura
y que tras las cortinas la esperanza se muestra guía que no hemos de seguir nunca
*
no queda nadie a quién pedir cuentas por la tristeza
en los vacíos de mis habitaciones se abren puertas a lugares que desconozco y la casa se vela oxidada por la luz de las ventanas
yo que he visto la materia inerte devorar la tierra de mis antepasados he perdido mis caminos
y las murallas que levanto no bastan para apartar de mí el sol
quizá hay que abrirse paso a cuchilladas
amputando los miembros sobrantes y regando con nuestra sangre los cultivos
o alimentando a los niños muertos que bajo las higueras nos previenen de nuestro yacer
*
acaso (bicéfalo) sobrevuela las ciudades
sin estela sin sombra que traicione su presencia sin alas tejiendo calles a título de acordeón camino
el rompecabezas de notas que llueve a otra cadencia reconstruye el mundo
y los perros
aún vivos
se ahogan silentes regurgitando huecos todos los gritos
*
el movimiento llega a su fin
se sacude los restos del camino y descalza el tiempo que le sobra
pues no vale la pena agotarse
los gemidos se han terminado y cubierto de hielo el fragor se apaga
necesito más postigos cegar todas las ventanas dejar la estancia sin resquicio de mi vuelta sabiéndome exiliada yo que siempre creí en la vida eterna
yo me consumo pereciendo intentos como el que desconoce que el momento ha llegado y por nada luchar vale ya la pena
*
es lo innombrable dentro de lo que nos tiembla
nos agita en la noche agotada de verso y al revés
cuando el pasado se convierte en pasta de presente y el tiempo se retuerce
puedo encontrarlo
encogido crisálida
entre las hojas y los asfixiados
puedo saber de la inexistencia de lo que nos rodea y de su fin en una lluvia de cristales sin ruido
y para qué
para tener hogar cuando todo acabe y dormir acaso en calma las angosturas
*
mis héroes tenían el corazón que me faltaba
y asaltaron los caminos el día en que la turba en la que clavé mis pilares se hundió en el fondo de arena que nos guardaba
mis héroes blandieron sus armas y me asesinaron
expoliaron los campos y el dolor de mis ríos
y agujas de fuego redujeron a cenizas mis huesos durante la caída
mis héroes se agotan a ritmo de raíces se satanizan desvaneciéndose vapor de sueño
y auguran días de viento y pasos en falso a escampar en otro rompiente
*
a pesar de las horas y los lugares no nos encontramos
a pesar de los muros y del campo abierto nos enredamos en las lenguas muertas de nuestros antepasados
y redibujamos a dentelladas los mapas de nuestro cuerpo
huyendo de la pérdida innata por caminos nuevos hacia aquello que somos
*
vivo en espejismo
oasis de malfelicidad continua destinada al hundimiento y la rabia
y no me canso
mérito pues reconocerme en lo eterno sin caer a sabiendas de lo real efímero
Poemas inéditos © Izaskun Gracia
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